1. Define los perfiles antes que los precios
Escribe en una frase quién entra en cada categoría y qué lo demuestra. Si dos personas del comité no responden igual a «¿un residente de primer año califica como estudiante?», la regla aún no está lista para publicarse.
- Especialista: profesional con especialidad; puede pedirse número de colegiado.
- Residente: inscrito en un programa de residencia; puede pedirse constancia del hospital.
- Estudiante: carné vigente de la universidad.
2. Asigna precio y cupo a cada categoría
Cada categoría tiene su nombre, su precio en quetzales y su cantidad. Las categorías con precio reducido suelen necesitar un cupo más corto; decide cuántos lugares darás antes de abrir, no cuando ya se vendieron.
Suma las cantidades y compárala con el aforo real. Si el evento tiene un límite total, configúralo también para que ninguna combinación de categorías lo supere.
3. Escribe los requisitos donde se leen antes de pagar
Usa nombres que expliquen la regla, por ejemplo «Residente (con constancia)», y detalla en la descripción del evento qué documento presentará cada perfil y cuándo. Una persona debe saber si califica antes de elegir la categoría.
Si tendrás un precio de preventa, crea una categoría propia para ella y archívala cuando termine el plazo. Así deja de mostrarse para la venta sin afectar a quienes ya la compraron.
4. Decide cuándo vas a comprobar el perfil
Con transferencia, el comprador elige una categoría y sube su comprobante; quien revisa ve la categoría de la solicitud y puede comparar el monto antes de aprobarla. Con tarjeta o registro gratuito, puedes agregar preguntas de inscripción, como el número de colegiado o la universidad.
Si la revisión será en la sede, avísalo en la página y define qué pasa si alguien no lleva su documento: pagar la diferencia, cambiar de categoría o no ingresar. Deja esa decisión por escrito para que el equipo de la puerta no improvise.